Z nejistoty na extázi. Z úzkosti nad nejistou budoucností na jistotu současnosti plné naděje. Přetékající zdravím, radostí a nadšením. Dlouhý a složitý sedmiměsíční cyklus pro Bautista Viero, se šťastným, filmovým koncem.
Dne 25. října byl mladý hráč druhé řady San Isidro Club jedním z nejlepších hráčů šampionátu na této pozici. Tehdy jeho tým porazil na 13-9 svého věčného rivala a postoupil do rozhodujícího boje o titul Top 12 URBA proti Newmanovi (Bordó vyhrál 15-3). Před tímto zápasem se forward dařilo předvádět výraznou formu na Katedrále.
Ve svých pouhých 23 letech odešel z trávníku na nosítkách do blízké nemocnice.
„Bautista utrpěl luxaci krční páteře, mezi pátým a šestým obratlem. Zranění velmi vážné, ale naštěstí bez poškození míchy,“ diagnostoval chirurg Juan Pablo Guyot, který je spojen s Unión de Rugby de Buenos Aires prostřednictvím Lékařské podkomise. Výhled byl povzbudivý, ale zároveň křehký.
„Je třeba být trpěliví, jednat opatrně a vyčkávat na rehabilitaci,“ říkali, několik dní poté, lékaři Guyot a Enrique Miguens, při přijímání a ošetřování v Hospital Universitario Austral v Pilaru, kam byl převeden.
„Bylo to několik tvrdých měsíců,“ shrnul Bautista krátce po tom, co absolvoval prvních 80 minut od návratu k ragby a to dokonce s vítězstvím, které bylo až do poslední chvíle napínavé, proti věčnému rivalovi na stejném místě jako v říjnu. Oči mu překypovaly emocemi a široký úsměv mu ozářil tvář; na okamžik odložil oslavy a promluvil s LA NACION.
-Partido duro y de definición increíble. Justo en la última jugada.
-Ano, byl to opravdu tvrdý zápas, plný emocí. Ragby je prostě takové. Obzvláště u takových utkání. Tady jde o to vyhrát, a k vyhraní je třeba dát víc bodů než soupeř. Proto musíme bojovat až do konce.
¿Por qué crees que pudieron darlo vuelta y ganarlo, cuando parecía perdido? Es la pregunta que sigue. Y el segunda línea se toma unos instantes para pensar. Arquea las cejas, dibuja una mueca en su rostro juvenil y, a medida que se expresa, va encontrando la respuesta. “¿Por qué ganamos? No sé… Como te decía, en el rugby hay que jugar hasta el último segundo. Eso hicimos nosotros. Y por lo visto, hay que sufrir… Parece que si no se sufre… No vale, ¿no? La verdad, le pusimos mucha garra. Y nunca bajamos la cabeza. No nos entregamos en ningún momento. Por más tarjetas que nos hayan sacado (una colorada a Santos Rubio, por un golpe en la cara, cerca de un ojo, a Jerónimo Solveyra, que probablemente lo deje afuera de las canchas por el resto de la temporada; y dos amarillas, una a Manuel Curuchaga y otra a Benjamín Chiappe, en el primer y segundo tiempo respectivamente)… Por esto otro… Por aquello… O por todos los errores que pudimos haber cometido… Nunca bajamos la cabeza. No nos entregamos. Creo que ahí estuvo el secreto… Fue un partido increíble, realmente”.
-¿Qué sentiste cuando Tomás Meyrelles hizo el try que aseguraba la victoria?
-Uy… Muchas cosas… Muchas cosas…
Garganta se le cimbrea y emoción vuelve a escaparsele por los ojos. Le mojan la mirada. Lo desborda. Dél un momento y continúa.
-Hace seis meses que sueño esto, pensé que me iba a tocar en octubre y me tocó ahora. La verdad, es un regreso ideal a la titularidad.
-Bueno… ¿Y qué sentís después de todo lo que viviste?
-… Fueron siete meses muy duros. Sobre todo, al principio. Muy duros… Todo lo que me pasó lo fui viviendo paso a paso. Había perdido sensibilidad en alguna que otra cosa… Pero todo salió perfecto. La lesión sucedió a fines de octubre y en febrero ya estaba haciendo la pretemporada, con todos mis compañeros del plantel superior. En los entrenamientos me cuidaba, trataba de no golpearme. Hace dos o tres meses, más o menos, empecé a tener contacto, a golpeárme. Y desde hace unas cinco o seis semanas arranqué a jugar de vuelta con todo. Tuve un par de amarillas -sonríe-, pero arranqué a jugar. Y acá estoy. Tuve el mejor regreso posible a la titularidad. Mi vuelta no podría haber sido mejor. No podía pedir nada más.
-¿Cómo fue la semana previa? Imagino que la viviste con ansiedad.
-La semana previa fue una gran semana, para todos. La verdad, la disfruté muchísimo, pero muchísimo.
Ya es de noche en San Isidro. Viero habla, vuelca su sentimiento. Mientras tanto, de fondo se escuchan los cantos de los hinchas mezclados con los jugadores. Siguen agitándose las banderas, continúan los saltos, los bailes. Bautista quiere sumarse. Esperó siete meses por esto. Pero aún lo espera la televisión, el sitio web Entre Palos y alguno más con la intención de registrar su testimonio. “Grande Gordo”, lo felicitan. Y lo abrazan… Y le piden fotos… Y un grupo de chicos, con la camiseta del SIC, se desespera por conseguir retazos de sus vendas. La última consulta es para que diga lo que siente. Es reiterativo. No importa.
-Esperé siete meses por esto. Me lo perdí en octubre, pero se me dio hoy.
Y a la figura del clásico, nuevamente se le empaña la mirada.